
Estamos
un poco mejores hoy,
sin embargo más
lejanos.
Nuestras noches se
han volvido
en días. Los
días tampoco se
configuran claramente como
el tiempo de
llevar el cuerpo para
pasear en la
vigilia. La luz eléctrica
ha cambiado
el modus operandi del cazador bípede. No
tenemos más
el oscuro como
un amigo para
generar las reflexiones
existenciales; las
estrellas y la
tabla celeste
ya no localiza
el hombre en su escala real de
tamaño e
importancia. Somos gigantes
en el arte de engendrar cosas y construir
sueños y,
en quedarnos esclavos de
ellos.
Sí; y
a crecimos tanto,
ahora bien, de
alguna manera, hemos abandonado por los
senderos hodiernos importantes
herramientas para la
gran caminata.
Comentários
Postar um comentário